¡Hola a todos!
Hoy decidí tocar un tema que muchas veces nos da miedo de tan solo pensar, y es que es una enfermedad que vemos muy irreal y que pensamos que no nos puede ocurrir, pero no es así, existen muchos factores de riesgo que nos hacen propensos a padecer este tipo de lesiones.
Cáncer no siempre es sinónimo de muerte, no diré que no lo es, porque hay tipos de cánceres muy agresivos que pueden afectar a cada uno de nuestros órganos de nuestro cuerpo de manera diferente, pero la ciencia y la medicina cada vez avanzan más y hay buenos tratamientos para darle calidad de vida al paciente que lo padece.
Conozcamos algunos tipos de cáncer de hígado, que es uno de los órganos más importantes de nuestro organismo, de acuerdo con datos de la International Agency for Research on Cancer, en 2020 se registraron 7,536 casos nuevos de cáncer de hígado a nivel mundial. Pero, se preguntarán ¿cuáles son estos tipos de cáncer? y ¿por qué es importante conocerlos?
Bien, el primer tipo de cáncer que me gustaría mencionar es el Carcinoma Hepatocelular (CHC).
El Carcinoma Hepatocelular es una neoplasia solida maligna mas común a nivel mundial, siendo la sexta neoplasia mas frecuente a nivel mundial y la tercera causa de muerte asociada a cáncer.
Esta neoplasia afecta más al genero masculino, se relaciona con una historia de infección por el virus de hepatitis B y C, al consumo de alcohol y al consumo de tabaco, además que algunos estudios indican que existen factores genéticos como lo es las mutaciones en el gen supresor tumoral p53 y factores hormonales que pueden causar este crecimiento de células anormales. La edad de presentación es alrededor de los 50-60 años y el principal riesgo para el desarrollo del carcinoma es la cirrosis hepática alcohólica y no alcohólica.
En caso de una infección crónica por virus de hepatitis el riesgo se duplica con el consumo de alcohol. La infección por el virus de hepatitis C representa un riesgo muy importante 20 veces mayor de padecer esta neoplasia. La infección por hepatitis B también es un factor de riesgo siendo el responsable de un 30 a 40% de los casos de CHC que no padecen cirrosis.
Algo importante de mencionar es qué el padecer diabetes y obesidad son factores de riesgo que duplican el riesgo de CHC, no olvidamos que en México estos dos padecimientos son muy frecuentes en la población por lo cual estamos en riesgo de padecer esta enfermedad si hemos tenido una infección por hepatitis B.
Su diagnóstico casi siempre es en forma tardía porque no presenta síntoma, cuando tenemos dolor en cuadrante superior derecho, saciedad temprana y pérdida ponderal, masa abdominal palpable, hepatomegalia o manifestaciones menos comunes pueden ser síntomas obstructivos y disnea, pero cuando estas están presentes es común que el tumor se encuentre avanzado, por lo que es ideal hacerse estudios de rutina como prevención como un ultrasonido que es el más accesible y preferido para detección oportuna, o algunos más específicos como es la tomografía axial computarizada, o una resonancia magnética.
La mayoría de los casos existe una lesión premaligna que evoluciona de 2 a 4 décadas desde el inicio de infección por hepatitis B y C al desarrollo de cirrosis, a lesiones cancerígenas.
Se preguntarán cómo es la sobrevida de los pacientes con diagnóstico de CHC, bueno está depende y se relaciona con las características del tumor y si hay presencia de falla hepática, pero es necesario saber que si no se diagnostica y trata a tiempo no es muy favorable, hablamos de semanas a meses aunque solo es un aproximado solamente, a pesar de qué hay factores de mal pronóstico como el tamaño, la metástasis, el virus asociado, entre otros, porque nada es seguro y todo puede cambiar de un momento a otro.
El tratamiento debe de ser individualizado a cada paciente considerando sus características y su estado general. En pacientes sin cirrosis está indicado como tratamiento de elección es la resección del tumor, asegurándose que el paciente tenga una buena reserva hepática, otra opción de tratamiento es el transplante de hígado. Hay algunos tumores que son ir resecarles al momento del diagnóstico, pero no todo está perdido porque nos podemos ayudar de una terapia transarterial en la cual se intenta reducir los bordes del tumor que mejora la sobrevida del paciente en años. Y para aquellos pacientes que tienen un tumor avanzado se puede tomar un tratamiento sistémico en el cual se logra la inhibición de la proliferación y angiogénesis de las células tumorales.
Ahora pasemos a otro tipo de cáncer hepático que también es bastantito común, siendo el segundo tumor primario en hígado.
Hablemos sobre el colangiocarcinoma, se preguntarán ¿qué es eso? Parece trabalenguas, y si, su nombre está compuesto por terminaciones que se relacionan con el tejido biliar, vasos sanguíneos y el cáncer.
Estos son tumores que pueden ser localizados dentro o fuera del hígado, dando lugar a los tipo itrahepáticos, extrahepáticos y los localizados en conductos biliares.
Este tumor suele crecer en hígados no cirróticos, tiene una consistencia firme y poca vascularización y suele ser solitario, lo que causa que se malignice esta lesión es presentar un estado de inflamación crónica.
Clínicamente puede producir síntomas en estadios avanzados que se relacionan con el lugar afectado.
Suelen causar ictericia progresiva que refiere a una coloración amarillenta en la piel, dolor, malestar general y
caquexia que más que nada la pérdida de peso y de masa muscular.
Para su diagnóstico nuestro médico gastroenterólogo nos va a pedir un ultrasonido Doppler, aunque no tengamos muchos hallazgos con este estudio es de utilidad para observar una dilatación de la vía biliar por si hay lesión, una tomografía también es de utilidad para evaluar el estado y observar una masa de forma irregular, la resonancia magnética y la colangiopancreatografia son las mejores opciones para diagnóstico ya que nos demuestran si existe metástasis hepática, además de que observamos toda la anatomía de hígado y vías biliares.
Para su tratamiento se sugiere la cirugía que es el tratamiento curativo de elección, aunque sólo en el 50% de los casos se puede resecar el tumor, pero no solo es el único tratamiento, sino que nos podemos ayudar de la radioterapia para disminuir la tumoración.
Con toda esta información, estoy casi segura que muchos pensarán que estos padecimientos solo nos afectan a nosotros como adultos, cuando la realidad no es así, hay varios tipos de cancer que afectan a los niños y el hepatoblastoma no es la excepción.
El Hepatoblasoma es el tercer tumor maligno más común en niños y el principal tumor hepático maligno. Surge en los primeros 3 años de vida y es más frecuente en hombres, está relacionado co mutaciones en los cromosomas 5 y 11, además de estar involucrado el gen supresor tumoral APC que regula a una proteína encargada de tener función de oncogén (genes con mutación).
Un paciente con esta lesión puede presentar distensión abdominal y al estar presente a temprana edad puede retardar el crecimiento, presentar irritabilidad, vómitos intermitentes y diarrea. A la exploración se encuentra hepatomegalia y hepatodinia (dolor en hígado), a la palpación es blando y nodular, en la piel puede presentar palidez o ictericia.
Por desgracia el primer dato son las metástasis que se presentan a nivel pulmonar en forma de calcificaciones en un 20%.
Cuando se realizan estudios de laboratorio para diagnóstico encontramos afectación a nivel sanguíneo como anemia y trombocitosis por deficiencia de una proteína llamada trombopoyetina que es sintetizada en hígado y es encargada de producir componentes sanguíneos.
Por ultrasonido es poco específico así que para evaluar la posibilidad de metástasis necesitamos una tomografía y una resonancia magnética.
Este tumor es muy agresivo, debido a que tine una progresión rápida, la cirgía es una opción curativa para lesiones únicas y bien localizadas, pero solo tiene una sobrevida de 5 años en un 75%, nos podemos ayudar de terapia neoadyuvante, pero no es muy favorable el pronóstico.,
CONCLUSIONES
El hígado es uno de los órganos más importantes, es por ello que debemos cuidarlo.
Mi dato globito es recordar la importancia de los factores de riesgo que existen para desarrollar cáncer hepático, que en general son el padecer cirrosis hepática, obesidad, infección crónica con el virus de la hepatitis B y C, alcoholismo crónico, tabaquismo, componentes hereditarios, hígado graso no alcohólico, inflamación de vías biliares, exposición a componentes tóxicos que muchas veces se encuentran en algunos alimentos (como es el hongo en cacahuates, trigo, granos de maíz) y algo importante de resaltar es que el ser hombre es un importante factor de riesgo, debido a que el cáncer se desarrolla más en este sexo.
Algunos signos y síntomas de alarma es la pérdida de peso inexplicable, fatiga, pérdida de apetito o sensación de plenitud después de una comida pequeña, náuseas y vómitos, fiebre, aumento del tamaño del hígado, comezón, tonalidad amarilla en piel y ojos, aumento del tamaño de las venas del abdomen que se vuelven visibles bajo la piel.
En resumen, el tratamiento para el cáncer de hígado incluye una cirugía ya sea extirpación quirúrgica, transplante de hígado o ablación, también alguna terapia de embolización que ayuda a reducir el tamaño del cáncer, seguido de alguna terapia como radioterapia, inmunoterapia y/o quimioterapia.
Recordemos que llevar una vida saludable es una buena manera de prevenir el cáncer, además de que una detección temprana es una mejor esperanza de vida.
¿Alguna duda? ¿Comentario? Existen diversos videos en diversas plataformas que nos cuentan sobre más información sobre lo que es el cáncer. Veamos algunos de ellos y quitémonos la duda. Es importante recordar que algunos videos son publicados hace años y que día a día están desarrollándose nuevos tratamientos, por lo que es mejor buscar la información más actualizada.
BIBLIOGRAFÍA
Pediatric Radiology Textbook and Pediatric Radiology digital library. Imágenes pediátricas. https://pediatricimaging.org/diseases/hepatoblastoma/
Pérez Torres. (2012) Gastroenterología. McGrawHill. Cc 57 Tumores malignos del hígado.
Srivastava, Amitabh. (2023) Patología gastrointestinal y hepática. Cc. 18 Neoplasias hepáticas.









